FRAUDE ELECTORAL ES EVIDENCIADO

El fraude electoral de las elecciones del 2015, fue una estrategia que se fue cocinando de a poco con el contubernio de varias organizaciones que se supone son las garantes de los procesos democráticos.   Los indicios del fraude son bastantes y aunque las diputaciones logradas por el partido de Manuel Baldizón y las alcaldías a nivel nacional fueron marcadamente superiores a cualquiera otro, la ridícula cifra alcanzada por el partido oficial no es congruente con la cantidad de votos de presidente.

Por otro lado, el retraso en la entrega de resultados fue totalmente fuera de toda lógica, considerando que los datos se contabilizan en menos de 24 horas en cualquier parte del mundo, el cómplice mayor de esta farsa, el Tribunal Supremo Electoral lo hizo en 17 días, algo sin precedentes.

UNA HISTORIA CON MUCHAS ARISTAS

De a poco se ha ido evidenciando que los datos del Tribunal se tardaron tanto porque se falsificaron actas, electrónicamente se alteraron las cifras de tal forma que la hicieron casar con una precisión casi milimétrica con la encuesta publicada por Prensa Libre a escasas horas de las elecciones, acto que no es tolerable en ningún país democrático.

Las elecciones en 17 municipios se anularon y cuando se repitieron solo se hizo para alcaldías, vedando con ello, el derecho de las personas de estos municipios a elegir presidente.   Los datos aquí también son claros: con las cifras reportadas por los fiscales de mesas en las presidenciales, era lo mínimo para que Baldizón pasara por lo menos a segunda vuelta.

Otro suceso muy curioso de este evento fue que la candidata Sandra Torres celebraba a pocas horas de concluido el lapso para las votaciones, que pasaba a segunda vuelta.   Los resultados oficiales se dieron a conocer, como ya lo expusimos, 17 días después.

Una de las magistradas, que fuera denunciada por su parcialidad hacia la candidata uneísta, ha sido conocida por su vínculo estrecho con aquella y desde los tiempos de María Eugenia Villagrán, se evidenció también que el Tribunal colaboró con el régimen patriotista y la facilitación de los padrones electorales, por lo que desde antes se presume otro fraude en contra del mismo candidato.

Sus equipos trabajaron en elecciones presidenciales en Nicaragua, Panamá, Honduras, El Salvador, Colombia, México, Costa Rica, Guatemala y Venezuela. Y según la publicación estadounidense, Sepúlveda tiene “suficientes victorias como para decir que ha influenciado la dirección política de América Latina moderna”.

El pirata informático se inició en 2005 en estos trabajos que inicialmente consistían en “modificar sitios web de campañas y violar bases de datos de opositores con información sobre sus donantes”; y más tarde consiguió reunir equipos que “espiaban, robaban y difamaban” en representación de campañas presidenciales dentro de Latinoamérica.

Extracto del reportaje de Univisión sobre el hacker colombiano que admitió haber manipulado resultados.   Reportaje completo aquí:  http://www.univision.com/noticias/espionaje/el-hacker-colombiano-que-espio-robo-y-difamo-campanas-electorales-en-america-latina

Un periodista ruso ha prometido revelar mucha más información sobre el robo de las elecciones, acto del que fuera testigo también el ex presidente Otto Pérez Molina y que habría de ser en aquel momento, uno de los más complejos y caros complots en contra de un sistema democrático que no termina de madurar en un estado debilitado por las mafias familiares y por la injerencia extranjera.

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